
Azotea en Calle Alta
Laroles, 2021
La solución estructural definió y ordenó un espacio abierto a las montañas, que sin tener limitaciones físicas consigue dividir el espacio conectando las piezas de forma abierta y fluida.
Había que sustituir la antigua cubierta de uralita conservando a la vez el antiguo forjado de vigas de madera.
Una viga descolgada sostenida por una hilera de pilares anclados al muro de carga existente recoge ambos forjados a diferentes alturas. El forjado antiguo de vigas de madera y lajas de pizarra con el nuevo de vigas de hormigón y bovedillas.
El ritmo de los pilares ordena el espacio, el resto es un cerramiento de cristal que recorre la fachada y se abre a la terraza.
En la zona bajo el forjado de madera se sitúan los usos privados, el dormitorio, el baño y un comedor. Y en el espacio abierto, la cocina con chimenea y un gran salón que da a la terraza.
El movimiento de la luz y la sucesión de amaneceres y atardeceres tras las montañas constituyen una constante en esta azotea.











